Las setas llegan con dos meses de retraso a Cataluña, pero noviembre puede traer una gran temporada cerca de la costa
La sequía y el calor del verano han retrasado la temporada de setas en Cataluña: en el Pirineo los puestos no han tenido setas hasta octubre y los precios se han disparado. Un micólogo prevé, en cambio, que las lluvias de octubre den una temporada por encima de la media en el prelitoral a partir de noviembre.

Este otoño las setas se han hecho esperar. Según publicaron el 29 de octubre la agencia ACN (en COPE) y el diario ARA, la sequía y las altas temperaturas del verano retrasaron su aparición, y las lluvias más abundantes y generales no llegaron hasta octubre.
Puestos casi vacíos y precios altos
En El Pont de Suert (Alta Ribagorça), los puestos de setas a pie de carretera suelen empezar a vender a finales de agosto. Este año los primeros ejemplares no han llegado hasta octubre, casi dos meses más tarde, y todavía en cantidades muy pequeñas. Con tan poca oferta, el kilo de níscalos se vende a unos 30 euros y los boletus pueden llegar a 70 euros el kilo.
Mal año en la montaña, buen año en tierras bajas
El biólogo y micólogo Daniel Siscart explica al ARA que en el Pirineo y el Prepirineo la producción de setas será solo de un 20 % de lo habitual, y que la temporada estará pronto casi terminada en esas zonas. Por encima de unos 1.200 metros, con el suelo enfriándose, difícilmente saldrán muchas más.
Lo contrario puede pasar cerca de la costa. Gracias a las lluvias de octubre, Siscart prevé que en el litoral y, sobre todo, en el prelitoral la temporada sea «de las mejores de los últimos años y con una producción de setas por encima de la media». Cita zonas como Sant Llorenç del Munt i l’Obac, Montserrat, la Garrotxa, el Montseny, las Guilleries o las Muntanyes de Prades. Si no hay viento fuerte, olas de calor tardías ni heladas tempranas, allí la temporada podría alargarse hasta principios de diciembre.
Por qué unas setas salen antes que otras
Las primeras en aparecer han sido las saprófitas, que se alimentan de materia orgánica muerta y brotan poco después de tener humedad y temperatura adecuadas: setas de ostra, parasoles, senderuelas o champiñones. Las más buscadas, como el níscalo o el boletus, son micorrícicas: viven asociadas a las raíces de árboles vivos y pueden tardar días o semanas más en salir. Por eso la gran salida del níscalo se espera sobre todo en noviembre, en cotas medias y bajas.
«Que la gente coja solo las setas que conoce, que no las levante todas y deje un bosque destrozado y aplastado.»
Siscart pide no arrasar los bosques del prelitoral, que están cerca de zonas muy pobladas y pueden recibir más visitantes que nunca. También avisa de que, con el aumento de la temperatura, la producción de setas será menos regular, y que quien salga a buscarlas tendrá que fijarse cada vez más en la previsión del tiempo de su zona.
Antes de salir, consulta las normas de recolección de tu zona: en muchos montes hace falta permiso y hay límites de cantidad.
Si alguien se encuentra mal tras comer setas, llama al 112 o al Servicio de Información Toxicológica, 91 562 04 20. Qué hacer paso a paso
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